Inteligente, elegante y cuidadoso, Giorgio Armani se preparó para que el MSE-Sperist conociera a su diseñador. Tres años más tarde, en el bulevar Saint-Germain, inauguró su boutique Armani Casa, que ofrece faroles japoneses de cristal de Murano, cajas revestidas de piel de shagreen, muebles de madera de iroko o tapizados de pergamino. Su negocio sigue ahí, el restaurante con estrella Michelin que lleva su nombre es uno de los mejores restaurantes italianos de París.
Debe llamarse el empresario-cohitarista, el primero en ofrecer alojamiento al final de sus competidores, que vio las condiciones de la ciudad desde el momento en que la conoció.
«En los años 1970 y principios de los 1980, decayó», dijo. «Trabajamos con el vestido en el trabajo. Pero recuerdo a las personas maravillosas que dejaron Karl Lagerfeld con mi propio estilo. cristian lacroix en Patou. Es gracias a estos diseñadores que regresa durante el nuevo Milenio.
Prometió: «No decidí recibir castigo.
París le abrió los brazos, aunque la relación entre Armani y la ciudad era de medio siglo, los 1.500 visitantes estaban involucrados en la «cuestión de seguridad». La República Atronador «Paris ‘Parlamento’ Italia», y El mundo Artículo anterior. El modisto concede numerosas entrevistas en los medios de comunicación, pero nada, al final, frena su amor por la decoración, su alta costura muestra los lugares más importantes de ambos lados. «Tuve la oportunidad de mostrar mis creaciones en diferentes lugares, desde la Embajada de Italia hasta el Petit Palais.»
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